.. extraño aquellos días cuando libre de toda atadura del reloj, recorrí todos los parajes jugando a las escondidas bajo el sol castigador del altiplano y el cielo cuajado de estrellas y aereolitos rayando la inmensidad de la noche.
Por andar jugando en las alturas sin pedir permiso a mi cuerpito, a Mamiña no he podido volver más.

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